Pequeños secretos de la fotografía

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Mi secreto personal a la fotografía es engañosamente simple: tomar notas con mi cámara . Hete aquí un caso de una nota visual que hice a principios de este año:

Era un lunes por la mañana y la gente se apuraba a trabajar. De la nada, una pequeña paloma hace reventar en un rincón de mi cuerpo y se posa allá sin ningún cuidado en el planeta. Su actitud desentendida con las personas apuradas me recordó de qué manera el tiempo se mueve de manera lenta cuando eres un pequeño, libre y veloz a diferencia de cuando eres es un ser humano adulto.

Mis progenitores me solicitaron que arreglara el cuarto que tenía de joven en su casa como cuando era joven y vivía con ellos y lo primero que pensé es tirar muchas cosas a la basura, mi madre abrió un frasco de vidrio que contenía muchas conchas marinas que le di cuando tendría 19 o 20 años. La fragancia de la arena, el agua salobre y el aceite de coco subyugado a mi sistema olfativo fue alucinante; mi psique fue de forma inmediata transportándome a una temporada en que el planeta estaba aún en blanco y negro.

Pese a que las 2 fotografías fueron tomadas con un año de diferencia, las dos trata sobre la naturaleza de la fugaz de la juventud. Esta revelación no se me ocurrió hasta hace unos meses. El punto es que si se toman suficientes notas visuales, finalmente verás un patrón en tu trabajo. Ser capaz de identificar artísticamente y sacar partido de estos patrones es lo que separará sus fotografías de todas las demás.

Esto habría de ser obvio, si nos fijamos en los grandes cuadros de hace unas décadas, todos fueron tomados con un equipo mucho menos complejo que lo que hay hoy día y son la cabeza y hombros sobre lo que muchos de los fotógrafos generan ahora con sus réflex digitales locas y lentes por un valor de decenas y decenas de miles y miles de Euros.

La razón de que esto es un secreto en lo más mínimo se debe a los departamentos de marketing de las grandes empresas niponas que gastan millones en persuadirnos de que es completamente preciso tener una lente de 85mm con el bokeh de la magia y de un valor esencial, que no podíamos ir sin el último cuerpo de la cámara que le deja disparar a ISO1bazillion, que estaríamos generando un producto inferior sin ese conjunto de las luces que disparan rachas y parpadean captando los colores consistentes a un ritmo de solo Dios sabe de qué manera lo hacen-muchos en tan solo un segundo.

Finalmente lo adquirimos pues ahorrando a fin de que el próximo lente nos de un buen objetivo tangible. Es una cosa que podemos hacer. Asimismo nos da una disculpa para disparar menos, ser felices con los resultados bajo el par. Si solo tuviésemos esa lente, tendríamos colas para adquirir nuestras publicaciones y los derechos de las piezas maestras que generarían y estaríamos exponiendo en los museos nos.

En la vida real, la mayor parte de estas cosas no importan. Elija un renombrado fotógrafo que le agrade y mire el trabajo que hizo antes de ser conocido, el trabajo que les logró la fama en primer lugar. En la mayor parte de los casos se ha trabajado con el engranaje asequible – que no podían abonar todas y cada una esas cosas de fantasía en aquel momento. Y su trabajo es aún grande. Y la mayor parte de las imágenes producidas por los apasionados con su equipo son muy costosas y sin apenas inspiración.